Revisar la solidez interna de un informe antes de decidir si necesita aclaración o contrainforme.
1. ¿Qué pregunta responde?
Localiza el objeto pericial. Un informe puede usar muchas pruebas y aun así no responder de forma directa a la cuestión relevante. Comprueba también qué preguntas quedan fuera.
2. ¿De dónde sale cada dato?
Distingue entrevista, documentación, prueba, fuente colateral y dato observado. Si varios apartados repiten una misma fuente, no cuentes esa repetición como corroboración independiente.
3. ¿El método permite esa conclusión?
Revisa adecuación de instrumentos, población/normas, condiciones de administración, validez de respuesta y límites. Una puntuación no debe convertirse automáticamente en una afirmación sobre causa, credibilidad o capacidad global.
4. Resultados versus inferencias
Subraya qué está directamente observado/medido y qué es interpretación. Las inferencias fuertes necesitan una cadena explícita desde fuentes hasta conclusión y deben considerar explicaciones alternativas.
5. Causalidad
Cuando el informe atribuye daño a un hecho o periodo, busca temporalidad, estado previo, factores concurrentes, evolución funcional y alternativas. “Compatible con” no equivale a “causado exclusivamente por”.
6. Límites y grado de certeza
Un buen informe dice qué no puede concluir, qué datos faltan y qué información cambiaría la interpretación. La ausencia total de límites en una cuestión compleja es una señal para revisar, no una prueba automática de mala praxis.
7. ¿La conclusión responde a los datos?
Comprueba si el nivel de lenguaje final —observado, compatible, probable, no demostrable— corresponde a la calidad de las fuentes y no excede el rol psicológico.

