Preparar una cronología auditable que muestre hechos, documentos y huecos.
1. Usa tres fechas cuando haga falta
Separa fecha del evento, fecha de creación del documento y fecha en la que una persona/institución tuvo conocimiento. Pueden coincidir o no.
2. Define el tipo de entrada
Etiqueta cada fila como evento alegado, observación, consulta, documento, comunicación, prueba, decisión o cambio funcional. La etiqueta evita tratar todo como equivalente.
3. Añade fuente y certeza temporal
Cada entrada debe apuntar a una fuente. Si solo sabes “entre marzo y abril”, conserva el intervalo; no inventes un día para ordenar mejor la tabla.
4. Construye línea base
Añade información anterior al periodo relevante. Sin una línea base, un cambio posterior puede parecer nuevo aunque ya existiera.
5. Busca huecos y clusters
Los periodos sin información y las concentraciones de documentación son datos sobre disponibilidad de evidencia, no pruebas de que algo ocurrió o no ocurrió.
6. No resuelvas contradicciones en la cronología
Si dos fuentes dan fechas distintas, registra ambas y el conflicto. La valoración viene después.
7. Preserva contexto digital
Una captura aislada puede perder mensajes previos/posteriores, hora, zona temporal o metadatos. La cronología ayuda a contextualizar, pero no sustituye una extracción informática forense.

