Preparar un expediente legible, cronológico y trazable antes de decidir qué necesita una evaluación.
1. Empieza por la pregunta, no por la carpeta
Escribe en una frase qué cuestión debería poder aclarar la Psicología: funcionamiento, daño, capacidad para una decisión concreta, memoria relevante, competencias parentales u otra pregunta delimitada. “Quiero demostrar X” no es una pregunta pericial suficiente.
2. Haz un índice de fuentes
Lista cada documento con fecha, autor/emisor, tipo y qué periodo cubre. Distingue documento original, copia, resumen y referencia indirecta. Una repetición del mismo relato en varios documentos no crea fuentes independientes.
3. Separa fecha del hecho y fecha del documento
Una consulta médica de abril puede describir un episodio de febrero. Registra ambas fechas y, si la fecha del hecho es incierta, dilo. Esto evita convertir documentación tardía en contemporánea.
4. Construye una cronología mínima
Incluye antes, durante y después del periodo relevante: acontecimientos, cambios funcionales, consultas, bajas, decisiones, comunicaciones y evaluaciones. Marca huecos en vez de rellenarlos por intuición.
5. Describe funcionamiento con ejemplos
Anota cambios observables en trabajo/estudio, autocuidado, sueño, relaciones, decisiones, actividad cotidiana o autonomía. El diagnóstico, por sí solo, no describe cuánto ni cómo funciona una persona.
6. Conserva originales digitales
No recortes ni edites la única copia de audios, correos o conversaciones. Conserva el archivo original y prepara una copia de trabajo o índice. La extracción técnica forense, cuando sea necesaria, corresponde a la disciplina competente.
7. En el primer contacto, minimiza
No hace falta enviar historia clínica completa, documentos de identidad ni cientos de capturas para preguntar si un asunto es evaluable. Primero delimita objeto y fuentes; después se acuerda un canal adecuado para material sensible.

