Crear un registro de evidencia trazable antes de integrar conclusiones.
1. Identifica el origen
Asigna a cada pieza un ID y registra quién/qué la produce, fecha, formato y localización. Evita referencias vagas como “consta en autos” cuando puede señalarse el documento concreto.
2. Distingue fuente primaria y derivada
Un informe que resume otro documento es una fuente derivada para ese contenido. Conserva la ruta hasta el original siempre que exista.
3. Registra transformaciones
Anota si hubo transcripción, recorte, traducción, captura, exportación o resumen. Trabaja sobre copias y conserva el original cuando la integridad pueda ser relevante.
4. Evalúa independencia
Dos documentos firmados por personas distintas pueden depender del mismo relato inicial. La independencia se refiere a cómo se obtuvo la información, no solo a cuántos archivos hay.
5. Señala corroboración y conflicto
Marca qué fuentes apoyan, contradicen o solo contextualizan una afirmación. Una discrepancia merece explicación; no debe resolverse ocultando la fuente incómoda.
6. Registra huecos
Incluye “no disponible”, “fecha incierta” o “origen no recuperado”. Un hueco visible es metodológicamente mejor que una certeza inventada.

